Sobre el Vacío Legislativo en Tecnologías de la Información

Los procesos de creación de la ley suelen demorar mucho y quizás, para cuando comiencen a surtir efectos, la tecnología ya haya cambiado su comportamiento.

En la mente de cada persona que esté sumergida o que simplemente forme parte en actividades con tecnología ó para las tecnologías, está siempre la pregunta traviesa de si lo que hace o cómo lo hace es legal, entendamos las actividades en sus dos posibilidades en relación a la tecnología; la primera como medio y la segunda como fin, un ejemplo de la primera sería alguien que vende comestibles por Internet, y de los segundos a quien desarrolla software o componentes para dispositivos tecnológicos.

En los primeros las tecnologías son un medio para realizar una actividad, y en los segundos las tecnologías son la actividad y el fin.

Todos sabemos, ya sea que estemos de acuerdo o no, que estamos sometidos a las disposiciones legales vigentes, y que éstas aplican directamente sobre nuestra conducta, ya sea que hagamos o no algo, el primer caso lo podemos ejemplificar con una persona que causa daño en alguna propiedad ajena a él, y el segundo a una persona que teniendo una obligación de actuar no lo hace, es el caso de alguien que acompaña a quien comete un delito que si bien no es el autor material, calla los hechos y evita la sanción para el delincuente, complicidad, esta aplicación o regulación legal es muy evidente en cuestiones laborales donde sabemos que debe existir un horario máximo, un pago, vacaciones, por decir algo, o en materia delictiva donde todos saben que privar de sus bienes a alguien amerita una sanción, generalmente de cárcel.

La regulación legal no resulta tan evidente en materia tecnológica, pues el mundo virtual se concibe casi siempre como un mundo aparte y totalmente ajeno a lo que conocemos como realidad o mundo físico.

Una característica dominante de la tecnología es su dinamismo, es decir la forma en la que entra al juego y la forma en la que cambia las reglas, todo en lo que es usada se acelera. Éste dinamismo representa un reto por sí mismo ya que, los procesos de creación de la ley suelen demorar mucho, y quizá para cuando comiencen a surtir efectos, la tecnología ya haya cambiado su comportamiento. No estamos dando una justificación a la ausencia que pudiese haber de regulación en la materia, solo exponemos una situación que no suele ser percibida tan fácilmente. Ahora bien ¿Si no hay regulación y es difícil adaptarla, estamos fuera de la ley? ¿Es ilegal? La respuesta es no a las dos preguntas, la primera porque el concepto de la ley supone que todo se encuentra bajo la ley ya sea permitido, prohibido o limitado, y la segunda porque para que algo se configure como ilegal debe atenderse a alguna disposición prohibitiva dentro de la misma ley.

La siguiente pregunta que surge con lo anteriormente expuesto seguramente será ¿mientras no haya una ley que prohíba o limite a la tecnología todo es posible?

La respuesta nuevamente es no, y esto se debe a que la ley contempla en sus antecedentes más remotos ciertos principios aplicables a situaciones no reguladas específicamente por la ley, estos principios son conocidos como “Principios Generales del Derecho” en el caso de México encontramos esta disposición desde nuestra constitución [última parte del artículo 14 constitucional]. Lo que en consecuencia hace que todo tenga una regulación aplicable, como es el caso de la tecnología.

Es preciso comentar que a pesar de que siempre habrá disposiciones aplicables, hay algunos temas que requerirán por su trascendencia una regulación específica, como es el caso de los expedientes médicos electrónicos, o los relacionados a la intervención de las comunicaciones y privacidad.

Escrito por: Augusto MENESES
Abogado Consultor en Tecnologías de la Información.